Ecofeminismo para las ciudades.

Por: Sandra Carmona Cárdenas

En las últimas décadas, el crecimiento de las ciudades ha ido en aumento en todos los países del mundo. La urbanidad se ha vendido como la cúspide del desarrollo a pesar de que la complejidad de sus problemas pareciera contradecir esta idea. De hecho, la concentración poblacional de las urbes, así como el consecuente aumento en la demanda de recursos escasos, representan una presión para los gobiernos locales. Un ejemplo claro es el agua, la cual, cada día, es más complicado conseguir. Asimismo, resulta difícil garantizar la salud de sus habitantes si se considera que la atmósfera posee niveles altísimos de contaminantes. Además, han disminuido las áreas naturales debido a diversos intereses y se han acelerado los efectos del cambio climático.

Ante tales problemas y su creciente complejidad, órganos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han creado agendas donde se pone en el centro el “desarrollo sostenible”, entendiéndolo como aquel que puede satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las futuras.1 Muestra de ello es la Agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en la cual diversos países del mundo se comprometieron a alcanzar diecisiete objetivos enfocados al desarrollo sostenible.

A pesar de los esfuerzos internacionales, el papel de los gobiernos locales es fundamental, puesto que atienden sus especificidades territoriales. En este sentido, es importante generar acciones frente al extractivismo, la sobreexplotación y el consumo desmedido, ya que sus efectos están cada vez más lejos de ser reversibles. Sin la regulación de las áreas productivas, sin una distribución equitativa de la riqueza, sin la preservación y conservación de los espacios naturales y de especies no humanas, el panorama a futuro para los seres vivos no es alentador.

En este contexto, el presente texto busca poner en el centro las oportunidades que el ecofeminismo ofrece frente al modelo depredador que actualmente se replica en las ciudades. De esta forma, el artículo se divide en cuatro apartados: el introductorio; el segundo, ofrece una aproximación al ecofeminismo; el tercero, donde se describe la necesidad del desarrollo de ciudades basadas en los principios del ecofeminismo y, por último, comentarios finales.

Ecofeminismo

El concepto ecofeminismo fue introducido en el ámbito académico por la feminista francesa Francois d’Eaubonne en los años setenta. Su introducción deriva de los movimientos sociales feministas ante la posibilidad de un ataque nuclear, el aumento en los niveles de contaminación y los impactos del cambio climático en la salud de las mujeres de países europeos. No obstante, es importante considerar que, en el sur global, las resistencias de mujeres ante el despojo y extractivismo ambiental tienen sus orígenes en la Colonia y que, aún pasados los siglos, sigue vigente la defensa de los territorios y especies no humanas frente al neocolonialismo.2

En este contexto, es necesario aclarar que cualquier expresión del feminismo tiene su origen en las movilizaciones sociales y las exigencias de determinados contextos, para posteriormente ser analizados desde una perspectiva académica. De esta forma, es posible encontrar problemas epistemológicos gracias a las diversas perspectivas que las abordan; sin embargo, existen categorías que contribuyen a su definición. En el caso del ecofeminismo, encontramos categorías como género, androcentrismo, patriarcado, capital, naturaleza o cuidado.3

Es importante señalar que no es objetivo del presente texto realizar una revisión epistemológica sobre el ecofeminismo. No obstante, se tomará como referencia la definición propuesta por Alicia Puleo4 y al colectivo venezolano LaDanta LasCanta,5 dada la complementariedad de sus perspectivas. En este sentido, se entiende que el ecofeminismo reconoce la interdependencia entre la opresión de las mujeres y la explotación de la naturaleza como resultado de las prácticas del sistema patriarcal capitalista.

El ecofeminismo se caracteriza por la búsqueda de la reivindicación de la igualdad y la autonomía de las mujeres, la aceptación y universalización de los beneficios de la ciencia y la tecnología, la universalización de los valores en la ética del cuidado hacia los humanos y la naturaleza, el reconocimiento y aceptación del diálogo intercultural, así como la afirmación de la unidad y continuidad de la naturaleza desde el conocimiento evolucionista y el sentimiento de compasión.6

Las prácticas ecofeministas encuentran concordancia con la ecología, ya que se considera que las acciones igualitarias y armoniosas entre personas contribuyen a establecer relaciones saludables y en armonía con la naturaleza.7 Si bien la propuesta pudiera parecer obvia, lo cierto es que el cambio de valores que el ecofeminismo propone representa una posibilidad frente a la competencia, productividad, depredación y la idea de desarrollo que actualmente sostienen al sistema dominante.

De hecho, ecofeministas como Vandana Shiva señalan que la actual idea de desarrollo promovida desde los países dominantes deriva del proceso colonial en donde se prioriza la acumulación de capital, la comercialización de la economía para generar excedentes y ganancias, basándose en la explotación y la exclusión de la mujer, explotación y degradación de la naturaleza, y la destrucción gradual de las culturas.8 A lo largo del tiempo, esta concepción de desarrollo, llamado por Vandana Shiva “mal desarrollo”, se ha adaptado al contexto llegando a ser insostenible y aumentando la vulnerabilidad de las mujeres de cualquier parte del mundo, sobre todo en las poblaciones con mayores índices de pobreza y desigualdad.9

Las ciudades y el ecofeminismo

Según las proyecciones de la ONU, para el año 2050, 68% de la población vivirá en zonas urbanas,10 razón por la que el desarrollo sostenible ha tomado gran importancia en la agenda internacional. Sin embargo, para lograr el desarrollo de ciudades sostenibles, es necesario comprender que los problemas ecológicos y sociales están interrelacionados y que requieren de acciones coordinadas entre instituciones públicas y privadas a favor del ambiente.11

No obstante, la expansión urbana prioriza la producción, dado que los lugares con mayor oferta de trabajo se encuentran en el centro, sin que esto asegure ingresos que permitan vivir al precio del valor inmobiliario de las zonas circundantes. Además, se pondera la construcción de infraestructura vial o inmobiliaria sin tomar en cuenta la destrucción de los ecosistemas de la zona. En este contexto, la expansión urbana es entendida como un hecho paralelo a la producción que sostiene al sistema patriarcal capitalista, el cual genera vulnerabilidades que impactan de forma distinta en cada sector social.

Por poner un ejemplo, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 señaló que 57.7% de las mujeres encuestadas en la CDMX ha sido víctima de alguna agresión sexual a lo largo de su vida en el ámbito comunitario, mismo que contempla la calle, los parques y el transporte público, entre otros. Dicho porcentaje ofrece un panorama que da pie al cuestionamiento sobre el desarrollo del diseño urbano de la ciudad y su importancia para garantizar la seguridad de las mujeres que la habitan.

Hasta el momento, los problemas ambientales y de las mujeres en las ciudades parecen desligados. Sin embargo, es aquí cuando el ecofeminismo contribuye con su comprensión, porque, a través de la categoría de género y naturaleza, es posible comprender la relación entre la destrucción ambiental en las ciudades y la violencia hacia las mujeres, puesto que ambas situaciones derivan de las prácticas de un mismo sistema. Ejemplo de ello es la explotación de las mujeres en la industria textil, a la par de la generación de contaminantes derivados del consumo de combustibles y electricidad para la producción en masa.12

En relación con esto, se propone, a través de la ética del cuidado hacia los humanos y la naturaleza propuestos por el ecofeminismo, una ruptura con los valores sistémicos sobre los cuales están basadas las instituciones, para dar pie a la elaboración de políticas bajo un paradigma diferente. La finalidad es plantear el inicio de una propuesta en que se deje de apostar por el mal desarrollo en las ciudades y comenzar a encaminar las acciones de política hacia la preservación, conservación ambiental y el aprovechamiento de la ciencia.

Comentarios finales

Ante una urbanidad creciente a nivel mundial resulta imperativo comenzar a buscar alternativas para el desarrollo de ciudades que ofrezcan calidad de vida a sus habitantes, incluyendo a las especies no humanas. Sin embargo, esto no es posible sin el cambio de los valores institucionales que actualmente guían la cultura organizacional tanto en lo público como en lo privado.

Si bien la tendencia es que las ciudades desarrollen modelos amigables con el ambiente, es importante resaltar la importancia de que éstas contemplen las condiciones socioculturales y económicas del lugar donde se están desarrollando. Por ello, resulta necesario que los países “desarrollados” disminuyan su actividad extractivista en aquellos pertenecientes al sur global, a fin de que las brechas de desigualdad disminuyan y el desarrollo de nuevos modelos de ciudades sea prioridad para cualquier país del mundo. Mientras esto sucede, el ecofeminismo representa una opción para comenzar a imaginar mejores ciudades que basen su crecimiento en el cuidado y el aprovechamiento de la ciencia y la tecnología para todas las especies.

A pesar de los esfuerzos realizados, el presente sólo ofrece una aproximación sobre la importancia del análisis de las ciudades desde el ecofeminismo y la relevancia de su integración en las decisiones de políticas y en la cultura organizacional. No obstante, la importancia de repensar las ciudades desde perspectivas que integren a todas las formas de vida puede cambiar el rumbo de las predicciones que se han realizado en la materia.

Ilustración: Mayalen
ILUSTRACIÓN:
MAYALEN
1 Cristina Larrouyet, “Desarrollo sustentable. Origen, evolución y su implementación para el cuidado del planeta.” RIDAA- UNQ Repositorio Institucional Digital de Acceso Abierto de la Universidad Nacional de Quilmes,
2 Nancy Santana, “El ecofeminismo latinoamericano. Las mujeres y la naturaleza como símbolos”, Cifra Nueva 46,
3 Alicia Puleo, “Libertad, igualdad, sostenibilidad. Por un ecofeminismo ilustrado”. ISEGORÍA. num. 38,(2008) 

4 Alicia Puleo, “Del ecofeminismo clásico al deconstructivo: principales corrientes de un pensamiento poco conocido”, en Teoría feminista. De la Ilustración a la globalización, eds. Celia Amorós y Ana de Miguel (Minerva: Madrid, 2005),121-154.
5 LaDanta LasCanta, “De la teología al antiextractivismo. Ecofeminismo en Abya Yala”, Ecología Política,
6 Alicia Puleo, Libertad…, op. cit.,
7 Rosa Trapasso, “Ecofeminismo: Revisando nuestra conexión con la naturaleza,” Con-spirando. num. 4 (1993) http://conspirando.cl/wp-content/uploads/2016/05/Revista-Con-spirando-04-junio-1993.compressed.pdf (Consultado el 2 de febrero de 2021)
8 Vandana Shiva, Abrazar la vida. Mujer, ecología y supervivencia, (Madrid: Horas y horas-Instituto de la Mujer, 1988), 30.
9ONU, “El cambio climático es una cuestión que afecta a las mujeres”, ONU Mujeres.
10ONU, “Las ciudades seguirán creciendo, sobre todo en los países en desarrollo,” Departamento de asuntos económicos y sociales,
11Enric Tello, “Ciudades Sostenibles un Cambio de Rumbo,” Revista semestral en coedición con la Fundación Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi. num. 64, (1996), https://www.jstor.org/stable/27820253 (Consultado el 20 de enero de 2021); José Mella y Asunción López, “Ciudades Sostenibles: Análisis y Posibles Estrategia,” Encuentros Multidisciplinarios, (2015) http://www.encuentros-multidisciplinares.org/revista-50/jose_mella_y_asuncion_lopez (.pdf) (Consultado el 20 de enero de 2021)
12 INEGI, “Industria textil”,
Bibliografía
INEGI. 2016. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares
INEGI. s.f.. Industria textil.
LaDanta LasCanta. s.f. De la teología al antiextractivismo. Ecofeminismo en Abya Yala. Ecología Política.
Larrouyet, C. 2015. Desarrollo sustentable. Origen, evolución y su implementación para el cuidado del planeta. RIDAA- UNQ Repositorio Institucional Digital de Acceso Abierto de la Universidad Nacional de Quilmes,
Mella, José y López, Asunción. 2015. Ciudades Sostenibles: Análisis y Posibles Estrategia. Encuentros Multidisciplinarios. http://www.encuentros-multidisciplinares.org/revista-50/jose_mella_y_asuncion_lopez.pdf (Consultado el 20 de enero de 2021)
ONU. s.f. El cambio climático es una cuestión que afecta a las mujeres. ONU Mujeres.
ONU. 2018. Las ciudades seguirán creciendo, sobre todo en los países en desarrollo. Departamento de asuntos económicos y sociales.
Puleo, Alicia. 2005. Del ecofeminismo clásico al deconstructivo: principales corrientes de un pensamiento poco conocido. En Teoría feminista. De la Ilustración a la globalización, eds. Celia Amorós y Ana de Miguel 121-154. Minerva, Madrid.
Puleo, Alicia. 2008. Libertad, igualdad, sostenibilidad. Por un ecofeminismo ilustrado. ISEGORÍA. num. 38,

Santana, Nancy. s.f.. El ecofeminismo latinoamericano. Las mujeres y la naturaleza como símbolos. Cifra Nueva,
Shiva, Vandana. 1988. Abrazar la vida. Mujer, ecología y supervivencia. Madrid.
Tello, Enric. 1996. Ciudades Sostenibles un Cambio de Rumbo. Revista semestral en coedición con la Fundación Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi. num. 64 https://www.jstor.org/stable/27820253 (Consultado el 20 de enero de 2021)
Trapasso, Rosa. 1993. Ecofeminismo: Revisando nuestra conexión con la naturaleza. Con-spirando. num. 4, http://conspirando.cl/wp-content/uploads/2016/05/Revista-Con-spirando-04-junio-1993.compressed.pdf (Consultado el 2 de febrero de 2021)