Narrativa: Martín Luis Guzmán

Sobre esta sección

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Un sueño sucio
Por: Barbarella D ́Acevedo

—Si no te digo, ni me vas a creer con quién soñé.
—Pero me lo vas a decir, ¿cierto? Tú, siempre me lo dices todo.
—Con Woody Allen. Por primera vez...

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Un affair of state
Por: Juan Rivas

Por la mañana tengo la impresión muy viva de haber resuelto algo, tal vez un dilema sombrío, ayudado con la ecuación maravillosa de algún sueño. Pero luego salgo nauseabundo de la cama. Horrible sensación de desubicado. Veo mis cosas: lámpara, cortaúñas, agenda telefónica; se dejan venir entonces sobre mí, en estampida caótica, mis compromisos. Pagar la luz, llegar limpio a la oficina. Y claro: María.

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La cabecera
Por: Patricio J. Gómez Garcés

─¿Y queda lejos, padre, la cabecera? ─preguntó Bartolomé Bruna con lengua pastosa y aferrado a las riendas de su burro. Se concentró, luego, en alejar una mosca que, desde que pasaron La Conchita, le venía dando vueltas: se pegaba a su pecho, urdía planes sobre su frente, fruncida por la luz y el sudor.

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Juan, el Apokaleta
Por: Juan Pablo Franco González

Tendrá un par de meses que salgo de mi oficina y paso a la panadería de la esquina, sin que me importe mucho el vaivén de la insulina en mi cuerpo. La historia se repite de lunes a viernes a las dieciocho horas: apagar mi máquina, charla trivial en elevador, croissants, encender el auto, tráfico en López Mateos, tráfico en Lázaro Cárdenas, parón en periférico que aprovecho para leer el periódico; “a 16 meses para el Armagedón, el presidente de México, Marcelo Kuri, asegura que tanto en infraestructura como en organización, nuestro país está más que preparado”.

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HORROR VACUI
Por: Héctor Daniel Olivera Campos

TODOS.- ¿Te has enterado de lo de Ulises?
GUILLERMO.- Un susurro, un murmullo, un rumor y, por último, un caudal indómito restellando por entre los pasillos de la Universidad.

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Libreros de madera rústica, 5 estantes
Por: Arturo Molina

Un viento suave, pero certero, se cuela a 14 km/h a través de la sala. El encendedor, entonces vertical, ni siquiera se tambalea antes de comenzar su descenso a 9.8 m/s2, aproximadamente. En el primer librero de derecha a izquierda.